Elaine Martins Alabando en el Presidio
miércoles, 4 de marzo de 2015
Viviana E. Ramovecchi: “En el sistema carcelario fallamos mucho”
“Libres en el encierro” es mucho más que una obra literaria que describe experiencias del sistema carcelario argentino. Va más allá de ser una vía de comunicación con el mundo exterior para aquellas personas que están en las “cárceles”. En contacto con diarioepoca.com su autora Viviana Ethel Ramovecchi explica mayores detalles de su trabajo que será presentado hoy a las 19 en la Biblioteca Popular de Corrientes.
http://diarioepoca.com/28454/viviana-e-ramovecchi-en-el-sistema-carcelario-fallamos-mucho/
Respaldado por la Constitución Nacional el sistema carcelario argentino debería proponerse como un espacio “seguro y no para castigo de los reos detenidos en ellas”, así lo detalla el artículo 18 Constitución Nacional Argentina. Pero quizás la realidad hoy, se aleja de estos principios rectores y constitucionales.
Aún así, Viviana optó por este ámbito de acción. Ella es esposa, madre, abuela y de profesión socioterapeútico y de calle. Directora de Ministerio E. Carcelario “Abriendo Grillos”, cuenta con una vasta trayectoria luego de haber trabajado en centros de rehabilitación drogadependientes y haber recorrido varios contextos de encierro de Argentina y países limítrofes. Hoy su libro “Libres en el encierro” será presentado en la Biblioteca Popular de Corrientes, por calle Pellegrini 1.359 a las 19 hs.
- “La idea del libro comenzó hace varios años en mis primeras visitas a las cárceles argentinas”, explicó la autora
Con casi 20 años de haber recorrido cárceles del país, Viviana tomó la decisión de escribir y plasmar sus experiencias en un recurso que pueda compartirse. En contacto condiarioepoca.com – minutos antes de ir hacia el Instituto Pelletier de Corrientes – Viviana explicó detalles de su trabajo y adelanta que “ya trabaja en otro libro que incluirá también poesías escritas por personas de las cárceles”.
¿El trabajo que realizas de que se trata?
La idea comienza hace varios años en mis primeras visitas a las cárceles argentinas, ahora mi idea fue plasmar esa idea en un libro y me puse a escribir. Son experiencias de hombre y mujeres que están en las cárceles del país y que me cuentan las experiencias de vida de cada uno y que va más allá de su ámbito de encierro. Tiene que ver con sus familias, con lo que ellos quieren saber del mundo exterior y muchas otras cuestiones más.
Utilizamos la poesía como medio para canalizar todo aquellos sentimientos que le genera el encierro a esas personas. Y el recorrer las cárceles del país comenzó este año, ya recorrimos Salta, Jujuy y ahora estamos aquí en Corrientes hasta el viernes.
¿Por qué elegiste hacerlo?
De joven incursioné en las drogas y en alcohol y tuve mucho contacto con las personas marginadas. Y cuando tenía 26 años quise cambiar la historia. Me había casado y me acerqué a una iglesia donde muchas personas me ayudaron a salir adelante y pase a involucrarme con la labor que realizaba el pastor y que justamente era visitar las cárceles.
Pase varios años leyendo, investigando para saber de que se trataba todo esto y después de una década de aprendizaje empecé a ir a las cárceles directamente.
¿Cómo ves el sistema carcelario argentino?
Cada experiencia es diferente. He tenido la oportunidad de recorrer cárceles de países limítrofes y en nuestro sistema carcelario penitenciario “fallamos mucho”. Nos falta muchas herramientas, recursos para dar ese paso del encierro a la libertad. El resultado de pasar por una cárcel se ve afuera.
¿Cómo lográs romper con los conceptos e ideas de “todos los que están en la cárcel son malos”?
Somos humanos ante todo. Y han fallado en su caminar como a todos nosotros nos puede pasar. Aquí influye el contexto, la familia, la cultura, la herencia que se pueda tener de ella. Por ejemplo si han sido los padres quienes cometieron ilícitos también los hijos podrían hacerlo.
“Es una ciudad dentro de una ciudad”. Donde hay necesidades como en todos lados. No son todos malos, siempre hay un motivo detrás de cada acción. Trabajo sobre ello y sobre la autoestima. Transmito fe, es algo importante para ellos, porque es bueno mostrarles que puede ser posible el cambio.
La experiencia de invitarlos a hablar, de hacer una poesía. ¿Cómo es?
Es muy buena, colaboran mucho y son pocos quienes se niegan. Todo lo contrario, saben que soy como un puente con el contexto y ellos buscan poder saber lo que pasa afuera. Salen charlas comunes de saber por ejemplo, cuanto esta el colectivo, cual es el ultimo celular o electrodoméstico que sale. Cuanto esta el kilo de pan entre otros.
Alguna anécdota que quieras comentar y que se destaca.
Son muchas. Soy madrina por ejemplo de hijos /as. Madrina de casamiento cuando salieron de la cárcel y dentro de ella también. Dentro del libro que presento hoy, hay textos firmados por un interno. Lo nombre “El Amanuense” porque él respondía las cartas de otros internos que no sabían ni leer ni escribir.
¿En qué estás trabajando ahora?
Trabajo en un libro que me entusiasma mucho que es sobre la historia del preso más antiguo de la Argentina y que es Aníbal González Igonet, “El Loco del Martillo” que pasó 43 años de su vida en la cárcel y que ya falleció.
¿Qué papel cumple tu familia en todo esto?
Es fundamental, sumamente importante. Ellos están acostumbrados a esto, porque siempre han estado en contacto permanente. También por mi forma de hablar. Ellos me han ayudado en hacer regalitos para los chicos en las cárceles, participaron de obras de teatro y con bandas de música.
¿Qué opinión te merece conceptos como: “linchamientos”, “motochorros”?
No tenemos derecho a golpear, ni a lastimar, ni matar a nadie. A mí me han enseñado principios como “no robarás, no matarás” entre otros. Y por ejemplo en el tema de los linchamientos no nos conviene como sociedad. Porque estamos generando más violencia como lo hacen ellos.
Dejamos una mala imagen a nuestros hijos y vamos formando una cadena que resultará imparable en algún momento. Debemos ser moderados con las nuevas modalidades y compete a la sociedad en sí, porque existe la inseguridad, pero no debemos hacerla estallar como globo, porque nuestras palabras tienen mucho poder y cuando más hablamos de eso, más vamos a generarla también.
Sobre Viviana Ethel Ramovecchi
Está casada y vive en La Matanza (provincia de Buenos Aires), próxima a cumplir 54 años.
Iván – el fotógrafo que la acompaña en el viaje – es uno de sus 7 hijos. También es abuela de 3 hermosos pequeños. Reconoce en su familia un fundamental apoyo y acompañamiento para poder llevar adelante esta acción de visitar cárceles.
sábado, 21 de febrero de 2015
TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: EL JEFE
El jefe
Por José Gil
A través de la ventana del autobús miraba a algunos transeúntes caminando a paso acelerado, el frio y la lluvia hacían que el vidrio dejara correr gotas de agua que, acompañadas del silencio en la unidad me hacían pensar en el tipo de jefe que mis semejantes de esa mañana se encontrarían al llegar a sus trabajos. ¿Tienes jefe? En una escala del 1 al 10, donde 1 es invitarlo a almorzar el día de su cumpleaños y 10 un deseo de patearle el trasero ¿En qué escala colocarías a tu jefe? De repente vino a mi mente una historia relatada por Jesús, que había leído en mi vieja Biblia, en Mateo 21:28-31, y entendí que allí tengo una buena idea del tipo de “jefe” que Dios es. Un hombre tenía dos hijos, y le pidió a uno de ellos que fuera a trabajar en el sembrado, a lo cual respondió “no quiero”, pero luego, “arrepentido” fue. El padre también se acercó a su otro hijo y le pidió lo mismo, a lo cual respondió “si señor” pero no fue. Recordar esa historia hizo que la gratitud me abrazara al entender que lo invisible me estaba hablando al oído, una vez más. Fíjate en estas tres cosas que muestran el carácter del padre en esa historia: a) ofreció oportunidad a ambos hijos, b) aunque el primero se negó no la amenazó, manipuló ni sermoneó, c) Esperaba un trabajo voluntario. Debes tener algo en cuenta, el contexto histórico y cultural de esa historia permitía al padre imponer su voluntad, incluso por la fuerza, so pena de castigo moral o expulsión y hasta la muerte. El padre de esta historia me recuerda al de la parábola del hijo prodigo, y es aquí donde necesito decirte algo muy importante: Jesús está haciendo una analogía de ese padre con Dios mismo. Fascinante. Los religiosos de la época, igual que los de hoy, procuran imponer un Dios que, según ellos, hasta les puede pedir matar a quienes no se sometan, o mandar alguna centella sobre quienes no hagan caso, o puede que amenacen con alguna peste o maldición si alguien osa hacer algo distinto a “la voluntad de Dios”. No es ese el tipo de “jefe” que se nos presenta aquí, por el contrario, se nos presenta a un padre. Este es un tiempo en que tantas personas piensan en Dios como un amo tirano o castigador, lo que puede ser producto de una crianza sin amor o un ambiente de mucha superstición, dobles discursos morales y falsa religiosidad. La imagen del hombre suele influir profundamente en el concepto que los hijos tienen de Dios. Buenas noticias, aquí tenemos al hijo del hombre, Jesús, mostrándonos el verdadero carácter de quien le envió a recordarnos que la obediencia que se espera de nosotros es voluntaria, no por coacción ni por terror. Por otro lado, hay un lado de esta historia que debo meditar, ya no en cuanto al tipo de jefe que Dios es, sino en el tipo de “hijo” que yo sea. Tantas veces se me ha pedido que, voluntariamente, haga algo que sea de bendición a otros, obedecer a Dios atendiendo algo conforme a su propósito y carácter, y me he negado a hacerlo. También en muchas otras oportunidades en las que he recibido un pedido y he respondido “claro que lo haré”…y no lo hice. ¿Sabes? Jesús menciona a los que, luego, arrepentidos, obedecen, como los que a pesar de tener lo que llamaríamos un vergonzoso prontuario de desobediencia, llegan a tener una vida emocional y espiritual en armonía con la vida, consigo mismos, con Dios. ¿Los otros? Son considerados hipócritas que saben la respuesta teórica pero jamás actúan en armonía al amor, al servicio a otros, al propósito Divino. Alguien dijo que “cínico es quien conoce el precio de todo, pero no conoce el valor de nada”. He escuchado decir que “Dios tiene todo bajo control”, y no estoy seguro a que se refiere, pero mi Padre no es un controlador por fuerza, ni un manipulador de oficio, sino que me ofrece un lugar, un tiempo, y un espacio, para que sea colaborador suyo en la obra para armonizar nuestras almas con el propósito original con el que fuimos diseñados: compartir en servicio voluntario. Un último pensamiento que vale la pena meditar puertas adentro de mí ser ¿Las cosas que hago en la vida son expresión de un entusiasmo voluntario por ser colaborador de Dios? Estoy agradecido porque bajo la lluvia, camino a mi lugar de trabajo, esta historia me recuerda que mis actividades terrenales puedo cumplirlas con la actitud de quien ayuda a un Dios en su cuidadoso trabajo para cultivar el huerto de las almas, empezando por la mía. Feliz día.
sábado, 7 de febrero de 2015
Mujeres dopan a guardias y permiten fuga de 26 presos en cárcel brasileña -
Veintiséis presos escaparon este viernes de una cárcel brasileña, después de que dos mujeres sedujeran y doparan a dos agentes penitenciarios, en una prisión ubicada en Nova Mutum, en el estado de Mato Grosso, informaron las autoridades. Ocho de los fugados fueron recapturados. Los agentes participaban en una fiesta en la cárcel junto con dos mujeres, quienes introdujeron sustancias somníferas en la bebida, según confirmó a Efe la Secretaría de Estado de Justicia y Derechos Humanos. "Esa mujer junto con su amiga cogió las llaves, abrió la puerta principal y las entregó a uno de los presos, que es su novio. Este preso abrió su celda y otras cinco. Quien quiso huir, huyó", afirmó a medios locales la comisaria de la Policía local, Angelina de Andrade Ticianel. Los dos agentes que resultaron dopados y el director de la prisión fueron acusado de facilitar la fuga y apartados de sus cargos. "Se trata de un episodio aislado, aún siendo gravísimo. De inmediato, tomamos medidas para apartar al director de la unidad", comentó el secretario de Justicia de Derechos Humanos de Mato Grosso, Márcio Dorileo. -
domingo, 23 de noviembre de 2014
TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: LA PLEGARIA DEL VALIENTE
La plegaria del valiente
Por José Gil
Caminaba por el centro de la ciudad de La Haya, era Domingo, temprano, y muy pocos transeúntes se veían por aquella usualmente concurrida calle. Aprovechaba que el sol regalaba algo de calefacción gratuita y la tranquilidad y silencio del entorno. Antes de llegar a una esquina vi a mano derecha un montón de mis artículos preferidos: libros. “Librería central Americana” decían unas letras color azul en la entrada. Estaba abierta, así que entusiasmado entré. Mis ojos recorrían algunos títulos, algunos de los cuales no entendía por cierto, cuando encontré un estante con el título “libros en español”, y me dispuse a mirar títulos y autores. Benedetti, Borges, Allende, figuraban entre los destacados. Fue curioso mirar “El largo camino hacia la libertad” de Mandela al lado de otro libro, escrito por cierto personaje de la política norteamericana cuyo nombre me reservo…sonreí y conversé puertas adentro de mi alma, si coexistieron en el planeta ¿Por qué no en una librería? En cierto momento tomé del estante un libro y leí, al principio de uno de sus capítulos, una frase que, de inmediato, hizo conexión conmigo: “Nunca estas solo, no tengas miedo aunque el camino se haga largo”. Tal frase inscrita en la biografía de un joven que enfrentaba un cáncer terminal me recordó el porqué de cuando en cuando mi alma se pone de pie para aplaudir a guerreros, a valientes que, anónimamente, libran una batalla más digna que muchas de las absurdas que la historia -y quienes la escribieron- han querido elevar para alimentar patrioterismos superficiales. La batalla en la que cada alma enfrenta sus gigantes, sus demonios, sus pruebas…como lo queramos llamar. Me fascinó que incluso en su hora menguada ese joven, lo mismo que tantos otros, descifran la clave para derribar al Goliat en su Valle de Elah. No estamos solos. Nunca, jamás estamos solos. Cuando leo algunos de los escritos que algunos de tales valientes han dejado percibo algo en común, un sentido de lo eterno, de lo que permanece, de algo que trasciende a la vida física. Lo llamo alma, y cuando el valiente enfrenta al gigante, sus acciones, tanto o más que sus palabras, son una plegaria que dice “no estoy solo, venceré”. Ahora déjame decirte lo que me motivó a escribirte estas líneas. Una cosa que ya no es tan inusual para mí es que, apenas unas horas antes de entrar a aquella librería, había participado en un dialogo sobre la soledad y el valor, sobre el vacío y miedo que puede producir en un alma el sentimiento de soledad. Entendí que no estaba allí por casualidad. Estaba allí para encontrar una respuesta que compartir, procedente no de quien disfruta el andar en una cómoda y segura ciudad de Europa, sino de un joven que enfrentó a un gigante llamado cáncer sin perder el valor. ¿De dónde viene la fuerza de este tipo de valientes? De su confianza en Dios. Cínicos y mercaderes de fe han poblado estantes de la baratija de la historia, pero la sección de valientes suele estar ubicada en autores anónimos cuya intención no fue vender, dominar ni manipular sino que la victoria era el destino de su alma, aunque no contaron con compañía humana en muchos de sus tramos. Mientras caminaba de regreso para plasmar estas líneas recordé una de los pasajes más atesorados de mi vieja Biblia, son palabras que Dios dice a un solitario joven procedente de una familia disfuncional, desechado en muchos aspectos, pero con un corazón valiente. Dios le dijo a ese joven: “Aunque tu padre y tu madre te abandonaran, yo nunca te abandonaré ni te dejaré”. Pienso en mi madre, enviudando con 37 años, sin trabajo, dinero ni profesión, justo el mismo mes que la casa alquilada en que vivíamos se derrumbara, ya tiene 73 y proclama a vecinos y amigos que “nunca ha estado sola”. Pienso en aquella amiga cuyo esposo fue asesinado frente a su casa, en quien injustamente fue humillado y echado de su trabajo para enfrentar una crisis económica que había llevado a algunos incluso al suicidio…si, la soledad es un gigante temible y terrible, pero entonces el alma valiente eleva su plegaria: “no estoy solo, venceré”. ¿Sabes? Nunca estarás solo o sola, naciste con los ojos de Dios sobre ti, una compañía que se manifiesta a través de otras almas, pueden ser familia, amigos o los samaritanos del camino, pero siempre has estado en compañía, siempre. Pienso en Jesús diciéndole a sus seguidores que “los ángeles que cuidan a los niños ven el rostro del Padre cada día”. Estamos acompañados, la soledad nos pone en estado de sitio solo cuando sacamos la vida de su contexto intelecto-espiritual. La tristeza puede invadirnos en tiempos peligrosos. Pienso en aquel viejo profeta deprimido que pensaba ser el único que continuaba confiando de Dios. ¿Sabes la respuesta Divina? Ponte de pie y anímate, porque “yo te mostrare que hay siete mil que me son fieles”. Imagínate, Elías pensaba estar solo pero había siete mil valientes como él. ¿Imaginas cuantas almas valientes están ahora mismo, igual que tú, enfrentando su batalla mientras elevan su plegaria? No son plegarias de desespero, aunque algunos pasajes de la vida son feroces, son la plegaria de quien sabe que Dios la acompaña en dos formas: externa a través de otras almas y ángeles (sus agentes secretos infiltrados en territorio hostil), e interna, avivando esa confianza que nace dentro de nosotros. En este día mi alma aplaude de pie a los valientes del camino, a los que van dejando una huella que vale la pena seguir y celebrar, a los que anónimos se levantan contra la injusticia, el miedo, se esfuerzan a favor de recuperar la dignidad del alma. Me gusta pensar que, en sus propias palabras, algo en su ser interior les hace confiar “no estoy solo, venceré”. Quiero hacerme eco de esa plegaria: “no estás solo, vencerás”. Feliz día.
TU REFRIGERIO ESPIRITUAL DE HOY: SEGUNDAS OPORTUNIDADES
Segundas oportunidades
Por José Gil
Esa mañana había salido con buen tiempo para tomar un tren que me llevaría a la ciudad de Voorburg, en la que a primera hora debía estar para cumplir un compromiso de trabajo. El día anterior había abonado saldo a una tarjeta de embarque en el tren y tenía suficiente saldo para hacer unos cuantos viajes sin problema. Al llegar a la estación pasé la tarjeta por el dispositivo de lectura y ubiqué el andén número 6, donde vi el aviso que confirmaba la hora y destino, ese era mi tren. Confiadamente subí y tomé asiento. Las puertas se cerraron y se inició el recorrido, entonces ocurrió lo que me motiva a escribirte hoy. El controlador del tren vino para verificar que los pasajeros hubieran pagado su viaje y el primer pasajero que revisó fui yo. “Hay un problema” me dijo, y yo me sentí preocupado pensando en todo menos en lo que me diría después…”su tarjeta está bien y tiene saldo, pero este viaje no fue cargado al sistema”. Para ese momento ya algunos pasajeros miraban al cara de latino o árabe, posiblemente pensando que era un coleado. Si fuese uno de esos X-Men habría mutado mi rostro para esconder mi rubor…justo cuando yo venía tan confiado de que estaba haciendo todo bien. Sin inmutarse el controlador me observó severamente e hizo una pregunta “¿Se aseguró que la luz del dispositivo se encendiera al pasar la tarjeta?” Creo que mi estatura se debe haber recortado unos cuantos centímetros…”no recuerdo”. Una vez más me miró y dijo “¿A dónde se dirige?” Justo en el momento que por el altavoz se oía una voz metálica “la próxima estación Voorburg”. Era donde me correspondía bajar, pero un descuido antes de tomar el tren, me enfrentaba a una inusual vergüenza, sin contar una posible multa o algo más severo. No había prestado atención a la luz verde al pasar mi tarjeta. Desconozco si fue su percepción de que no le mentía o su sensibilidad ante un extranjero visitante, o ambas, pero la frase final del controlador para mí fue “debe poner más atención la próxima vez”, y sonriendo me advirtió “no pase la tarjeta al salir o será multado”. De modo que, avergonzado, viaje gratis, porque la autoridad del tren mostró gracia aunque también advirtió justicia. Me dio una segunda oportunidad, decidió confiar que la próxima vez yo mantendría la intención de hacer lo correcto pero además pondría atención a los detalles importantes. Ahora, me pregunto, cuál habría sido mi decisión si yo hubiese estado en los zapatos del controlador, en un país organizado hasta en mínimos detalles, cuyos pocos casos de delincuencia suelen estar asociados a “visitantes” y, tan temprano, toparse con un sospechoso de estar aprovechando su sistema y estilo de vida. ¿Qué habrías hecho tú conmigo? Algunas veces somos severos al emitir juicios a otros, pero una voz en nosotros tantas veces grita por benevolencia. Con demasiada frecuencia superficialidad y religiosidad nos hacen sentenciar a algún “avergonzado” en el camino, cuando nosotros mismos hemos sido tantas veces beneficiado por segundas oportunidades. Una de las cosas más maravillosas de la vida se produce cuando una segunda oportunidad nos es regalada, aunque merecíamos vergüenza y multa. ¿Alguna vez tuviste esa rara sensación de caminar sobre una cuerda floja entre la vergüenza y tu destino? Puede que me equivoque pero me parece que todos, en el sentido espiritual, en algún momento, hemos estado en ese vagón, incluso algún santurrón que enviaría a todos al infierno. Viene a mi memoria historias cuando Jesús tuvo un encuentro con personas que estaban en un vagón del tren de la vida del que merecían ser expulsados, y ¿Sabes cuál fue su sentencia? “Ve, y no peques más”. A un religioso de su tiempo le preguntó si un acreedor perdonaba a dos deudores, el primero una gran deuda y al otro una más pequeña ¿Cuál amaría más a quien perdonó? La sabia respuesta: aquel a quien más se le perdonó. Si pudiéramos trascender al nivel de las oportunidades que hemos recibido disfrutaríamos una actitud de agradecimiento que nos daría una armonía interna que reyes y generales han buscado en las guerras equivocadas. Tengo buenas noticias para ti. La vida ofrece segundas oportunidades porque la persona con autoridad la ofrece: Jesús. Segunda oportunidad para recuperar una imagen deteriorada, sanar heridas, recuperar un dialogo perdido. Me gusta saber que el controlador del tren de la vida tiene la autoridad para bajarme, multarme y hasta hacerme detener…pero mira mi condición y me ofrece una oportunidad de hacerlo mejor. Me gusta pensar que la vida me dice “José, sé que puedes hacerlo mejor, eres libre, estas absuelto, ahora haz las cosas bien y pon atención para hacerlo mejor…aprende y avanza”. El Dios en el que creo tuvo firmeza de carácter para expulsar a quienes robaban en su nombre, pero también la sensibilidad para decir a los que viajaban sin pagar “ve, y no peques más”. Soy un alma agradecida porque ese controlador de tren me permitió recordar, esa mañana de invierno, que alguien, en un caluroso día de primavera, me absolvió para que no viviera en vergüenza, sino disfrutando una segunda oportunidad. Ahora puedo incluso aprender suyo para dar segundas oportunidades en el camino. Agradece y disfruta tu segunda oportunidad, y extiéndela a otros. Feliz día.
jueves, 16 de octubre de 2014
Liberan a un inocente que estuvo 29 años preso en EE.UU.
Liberan a un inocente que estuvo 29 años preso en EE.UU.
David McCallum, un neoyorquino de raza negra de 45 años, fue liberadodespués de pasar 29 años en prisión bajo una acusación falsa.
El hombre tenía 16 años cuando fue arrestado junto a Willie Stuckey -de la misma edad- por el secuestro y asesinato de una joven de 20 años el 20 de octubre de 1985 en Queens.
El cuerpo de la víctima, NathanBlenner, fue hallado un día después por unos niños en un terreno baldío de Bushwick en Brooklyn.
Luego los adolescentes fueron arrestados y confesaron el crimen. Al año siguiente fueron condenados por asesinato, secuestro y robo a una pena mínima de 25 años que podía ampliarse a cadena perpetua.
“Luego de haber revisado todos los hechos y las circunstancias del caso de McCallum y Stuckey -el fallo se basó completamente en sus confesiones- las condenas no pueden mantenerse”, declaró el fiscal Ken Thompson en un comunicado. Afirmó que sus “confesiones” eran “falsas” y pidió a un juez anular las condenas y liberar a McCallum.
Stuckey murió en prisión en el 2001.
“Se trata de un momento agridulce, porque estoy caminando solo”, dijo McCallum a los reporteros fuera de la corte.
Desde que Thompson inició sus funciones en enero, un centenar de casos dudosos esperan ser examinados por una unidad especializada.
La unidad concluyó que “las confesiones (de los dos adolescentes) eran falsas y no fueron sostenidas por testigos o elementos físicos”, agregó Thompson.
Hasta ahora los trabajos de la unidad de investigación condujeron a anular nueve condenas. Otras 17 fueron consideradas justificadas.
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