Elaine Martins Alabando en el Presidio

jueves, 2 de diciembre de 2010

El VIH se propaga tras las rejas

El 2% de reos en la cárcel de varones de LA es portador, revela estudio
Se calcula que cada año una de cada siete personas infectadas con VIH son enviadas a cárceles de Estados Unidos. Archivo/La Opinión
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La Cárcel Central de Varones de Los Ángeles (MCU), la prisión de máxima seguridad más grande del mundo, tiene una población de 5,000 internos, de los cuales alrededor del 2% han sido diagnosticados con el mortal virus del VIH, una de las tasas más altas en penitenciarías de Estados Unidos.
Un problema similar se reporta en el resto de las prisiones del condado de Los Ángeles, con capacidad para más de 21,000 reos. Desde que la pandemia entró a las celdas la tendencia ha ido en ascenso, al grado de superar por más de un 600% las cifras reportadas en la población en general.
Los grupos de mayor riesgo de contraer la enfermedad tras las rejas son los afroamericanos, los hispanos y las mujeres.
"En lugares como Los Ángeles, Miami y Texas, los niveles de infecciones del VIH [en prisiones] son altos y continúan en aumento", indica William Cunningham, investigador de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).
"Pero en las cárceles de este condado sería incluso una tasa más alta que en prisiones de otros lugares", donde se observa un nivel de contagio de un 1%, dijo el catedrático a La Opinión.
Afuera de estos centros, la prevalencia del contagio es de 0.33%, tomando en cuenta que 1.1 millones de estadounidenses son seropositivos. Desde finales de la década del 90 del siglo pasado, el número de infecciones se ha mantenido relativamente estable, con alrededor de 56,000 nuevos casos cada año.
Lo que preocupa a las autoridades sanitarias es que los propios reos están llevando la pandemia más allá de las prisiones angelinas. "Cuando las personas salen de la cárcel es común que se involucren en comportamientos de alto riesgo y eso podría expandir el VIH", advirtió Cunningham.

martes, 30 de noviembre de 2010

Liberan a un cristiano que había sido condenado a 25 años de cárcel por blasfemia

La historia de Masih, es otro caso de abuso flagrante de la ley sobre la blasfemia: Munir había sido condenado “por tocar el Corán con las manos sucias”. El hombre siempre ha declarado su inocencia, explicando que las acusaciones eran infundadas y que las había creado un vecino después de una disputa entre sus hijos.

Munir Masih, un cristiano que había sido acusado y condenado a 25 años de cárcel por blasfemia fue liberado bajo fianza por el Tribunal Superior de Lahore, Pakistán, hace unos tres días, según informó la Agencia Fides.
La historia de Masih, es otro caso de abuso flagrante de la ley sobre la blasfemia: Munir había sido condenado “por tocar el Corán con las manos sucias”.
El hombre siempre ha declarado su inocencia, explicando que las acusaciones eran infundadas y que las había creado un vecino después de una disputa entre sus hijos.
Munir, vive en el distrito de Kasur, en el Punjab, está casado con Riqqiya Bibi y es padre de seis hijos. Riqqiya, también condenada a 25 años para el mismo cargo, aún permanece en prisión, pero los abogados esperan que, después de la liberación de su marido, la mujer corra la misma suerte: el Tribunal Superior se pronunciará sobre su caso la próxima semana.
El matrimonio cristiano fue detenidos en diciembre de 2008, fueron condenados por un tribunal de primer grado a 25 años de prisión, pero después de nuevas investigaciones y verificaciones, el Tribunal Superior de Lahore (segundo grado de juicio), se está preparando para revocar el veredicto: la liberación bajo fianza es la señal, señalaron los abogados que están siguiendo el caso y que son miembros del Centre for Legal Aid Assistence and Settlement, con sede en Londres y Lahore.
La solicitud de libertad bajo fianza para la pareja cristiana se ha presentado tres veces y el matrimonio ya había sido liberado en enero de 2009 para ser arrestados de nuevo tras las protestas de militantes musulmanes.
“El caso de Munir Masih y Riqqiya Bibi, confirma la tendencia por la que muchas de las sentencias injustas impuestas en primera instancia por blasfemia, en base a acusaciones falsas, son rectificadas después de nuevas investigaciones por la Corte Suprema: esto sucede en el 95 % de los casos. Esperemos que esto ocurra también en el caso de Asia Bibi. Mientras tanto persiste el grave problema de las condiciones en que se encuentran los tribunales de primer grado, fácilmente influenciables por presiones externas, y la revisión urgente de la legislación sobre la blasfemia”, señala una fuente de Fides.
Ante el caso de Asia Bibi, la primera mujer cristiana condenada a muerte por blasfemia, y después de la movilización nacional e internacional, Sherry Rehman, parlamentario musulmán y presidente del prestigioso “Jinnah Institute”, ha presentado una propuesta de revisión de la ley sobre la blasfemia a la Asamblea Nacional

sábado, 27 de noviembre de 2010

Danny Berrios - El rey te mando a llamar en vivo, en Villahermosa 2010

¡¡¡Iglesia Despierta!!!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Centro cristiano paquistaní solidario con Asia Bibi, condenada a la horca

Centro cristiano paquistaní solidario con Asia Bibi, condenada a la horcaEl caso de la cristiana condenada a la pena de muerte en Pakistan, la campesina Asia Bibi, por presunta “blasfemia” contra Mahoma, sigue “muy abierto”, ya que puede resolverse por diferentes vías, incluso desde la correcta interpretación de las leyes antiblasfemias, asegura el Centro de Estudios Cristianos de ese país.
Mehbud Sada, director de este colectivo con base en la ciudad de Rawalpindi, opinó que la sociedad civil paquistaní, incluidos clérigos musulmanes, coinciden en que se está haciendo un uso inapropiado de la ley.
En la mañana del 14 de junio de 2009, Asia Bibi, cristiana de 45 años, labraba la tierra junto con campesinas musulmanas en la aldea de Ittanwali, a 75 kilómetros de Lahore, cuando su capataz le ordenó traer agua para beber. Cargada con una vasija, derramó un poco de agua sobre las ropas del capataz.
Tal situación provocó la reacción airada de otra campesina que le dijo: “Aparta tus sucias manos de cristiana; vas a contaminar nuestra agua porque los de tu religión sois impuros”. Bibi, cansada de aguantar insultos y agresiones de sus compañeras, profirió presuntamente, una “blasfemia” contra el profeta Mahoma.
La presunta “blasfemia”, contra Mahoma será castigada con la horca. Asia Bibi, madre de cinco hijos, fue condenada por un tribunal de Lahore, a la pena capital por blasfemia, según el artículo 295-C del Código Penal, el pasado 8 de noviembre. Bibi, se convierte así en la primera mujer en la historia de Pakistán que podría ser ahorcada si el Tribunal Supremo no anula el veredicto.
El abogado de esta mujer cristiana, ha apelado la sentencia ante el Tribunal Superior de Lahore, un proceso legal que podría alargarse en el tiempo, pero también existe la posibilidad de que el jefe de Estado, Asif Alí Zardari, firme un perdón presidencial.
El gobernador de Punjab, Salman Tasir, visitó días atrás a Asia Bibi, en la prisión y pese a que constató que legalmente no puede conmutar la pena, sugirió que era posible que Asif Ali Zardari, dictara un perdón presidencial. La fuente consultada por EFE añadió que si el caso sigue su proceso en los tribunales, podría tener importancia el hecho de que la campesina confesara haber pronunciado la blasfemia, algo que hasta ahora ha negado.

Asia Bibi, condenada a la horca: “Prefiero morir cristiana que ser libre como musulmana”







Asia Bibi, condenada a la horca: “Prefiero morir cristiana que ser libre como musulmana”
Asia Bibi, campesina cristiana paquistaní, de 45 años de edad, continua firme en su postura de morir por Cristo, ante la acusación de blasfemia que la tiene en el corredor de la muerte y aguardando la horca en la República Islámica de Pakistán.
El abogado de Bibi, guarda en su móvil las palabras de la mujer cristiana en las que afirma que el juez, Naveed Iqbal, la condenó a muerte, “entró en la celda (el juez) y le ofreció convertirse al islam para salir libre.
Asia, le respondió al juez que prefería morir como cristiana que salir de la prisión siendo musulmana”.
“Yo no soy una criminal, no hice nada malo. He sido juzgada por ser cristiana. Creo en Dios y en su enorme amor. Si el juez me ha condenado a muerte por amar a Dios, estaré orgullosa de sacrificar mi vida por él”, dijo la mujer a su abogado.
Los hechos
Todo este problema, que alcanzado dimensiones y protestas internacionales, ocurrieron en junio del 2009 cuando Bibi, trabajadora agrícola, fue mandada a buscar agua mientras trabajaba pero el resto de mujeres, seguidoras del islam, se opusieron a ello, argumentando que al no ser musulmana, contaminaría el recipiente y lo haría impuro.
Basadas en eso, le exigieron que abandonara el cristianismo y que se hiciera musulmana, a lo que ella se opuso y les dijo a sus compañeras, “Jesús murió en la cruz por los pecados de la humanidad” y preguntó a las mujeres musulmanas qué había hecho Mahoma por ellas.
Ellas tomaron los argumentos de Asia Bibi, como una blasfemia contra su profeta y acudieron al imán local, esposo de una de ellas, quien a su vez presentó una denuncia ante la Policía por el delito de blasfemia. Y es que el artículo 295 del Código Penal de Pakistán, pena con la muerte blasfemar contra el profeta del islam.

"El infierno" de El Aaiún se llama Cárcel Negra

Hasta 2005 ninguna imagen había salido de sus muros. La situación cambió cuando un grupo de presos políticos saharauis, entre ellos Hmad Hamad, consiguió sobornar a un guardián e introducir una pequeña cámara en la prisión.

Los internos del famoso penal del Sáhara padecen condiciones inhumanas

Un lugar que guarda el eco de tantas torturas atroces no podía ser conocido por el neutro nombre con el que aparece en los documentos oficiales marroquíes: Prisión Civil de El Aaiún. Quizás por eso los saharauis no se refieren a sus vetustos muros con otro nombre diferente de aquel, siniestro, que le puso el colonizador español: la 
Cárcel Negra. En sus celdas, que más merecerían ser llamadas agujeros, están ahora encerrados, a la espera de conocer su suerte, muchos de los 132 saharauis que Marruecos reconoce haber detenido desde el desmantelamiento del Campamento Dignidad, el 8 de noviembre.
En esta prisión por la que han pasado activistas como Aminatu Haidar y Ali Salem Tamek (ahora preso en Salé por viajar a los campamentos de refugiados de Tinduf), muchos saharauis han pagado desde 1975 con su libertad, y en ocasiones con su vida, su lucha por la independencia.
Hmad Hamad, presidente del Comité para la Defensa del Derecho de la Libre Determinación del Pueblo del Sáhara Occidental (CODAPSO), es uno de ellos. Su espalda y sus piernas, molidas literalmente a palos, aún guardan las huellas de unas torturas que, explica a Público desde Vitoria (donde médicos españoles le tratan de sus secuelas), son "sistemáticas": "En la Cárcel Negra te tratan peor que a un perro. Aquello es un infierno".

Dormir entre excrementos

Hmad Hamad ha estado varias veces en esta siniestra prisión; la última en 2005. Entonces consiguió sobornar a un guardia para hacer y luego difundir la fotografía que aparece arriba. En esta y otras imágenes que tomó se ve a presos amontonados unos sobre otros, o durmiendo en baños infectos con las paredes cubiertas de excrementos, los mismos que, de día, utilizan los internos.
Para hacerse una idea del hacinamiento que impera en esta penitenciaría, sólo hay que considerar que, con una capacidad de unos 250 internos, ha llegado a albergar a 700, según un informe elaborado por el preso político saharaui Ahmed Naciri. Los presos de la Cárcel Negra apenas tienen sitio para sentarse, cuando las normas internacionales recomiendan que cada persona encarcelada disponga de al menos nueve metros cuadrados.
Pero el hacinamiento, la falta de higiene y el maltrato no son lo peor. Hamad recuerda cómo, de noche, era "imposible dormir por los gritos de hombres, mujeres y niños que estaban siendo torturados". Frente a las "humillaciones", sólo queda callar, pues "si protestas, te llevan a una celda de aislamiento y los guardias te rocían con sus orines", explica.
El Observatorio Marroquí de Prisiones (OMP), una ONG independiente que con grandes dificultades documenta la terrible situación de las cárceles del país (y del Sáhara), lleva años denunciando las condiciones de la Cárcel Negra.
Pero este centro no es el único penal administrado por Marruecos que atenta contra la dignidad humana. De acuerdo con el OMP, estar en una cárcel marroquí significa poco menos que caer en un calabozo medieval. Eso si no se tiene dinero, porque quien lo posee puede disponer, gracias a la corrupción, de hasta un televisor de plasma como el que disfrutaba el narcotraficante Mohamed Uazzani, El Nene, en la cárcel de Kenitra.

CRISTO TE AMA

BURBUJAS DE BENDICIONES

GRACIAS POR TU VISITA