Elaine Martins Alabando en el Presidio

miércoles, 29 de diciembre de 2010

MANTENIENDO UNA VIDA DE ORACIÓN


DAVID WILKERSON

Yo debo mantener una vida de oración para poder superar la sequedad espiritual. ¿Por qué no oramos como deberíamos de hacerlo? Sabemos que todas nuestras cargas pueden ser levantadas cuando nos encerramos con él. La voz del Espíritu Santo nos sigue llamando a la oración, “¡Ven!”

Venga al agua que satisface a la sed del alma. Venga al Padre, que se compadece de sus hijos. Venga al Señor de la vida, el cual promete perdonar cada pecado cometido. Venga a Aquél que rehúsa condenarlo o abandonarlo o esconderse de usted.

Podemos tratar de escondernos de Dios debido a culpa o condenación, pero él nunca se esconde de nosotros. Venga confiadamente a su trono de la gracia, aún cuando usted haya pecado y fallado. Él perdona al instante a aquellos que se arrepienten con una tristeza devota. Usted no tiene que pasar horas ni días en remordimiento y culpa, ni tiene que ganarse nuevamente su favor de vuelta. Vaya al Padre, doble sus rodillas, abra su corazón, y derrame su agonía y dolor. Cuéntele a él su soledad, su sentimiento de abandono, sus miedos y sus errores.

Tratamos de hacer cualquier cosa menos orar. Leemos libros, buscamos fórmulas y guías. Buscamos amigos, ministros, y consejeros, buscando en todos lados una palabra de aliento o de consejo. Buscamos mediadores y nos olvidamos de aquél Mediador que tiene la respuesta para todo.

Nada disipa la sequedad y el vacío tan rápidamente como una hora o dos de estar encerrados con Dios. Nada puede tomar el lugar de orar al Padre en ese lugar secreto y apartado. Esa es la solución para cada época seca.

“Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, ríos sobre la tierra seca. Mi espíritu derramaré sobre tu descendencia, y mi bendición sobre tus renuevos” (Isaías 44:3).

martes, 28 de diciembre de 2010

COMENZÓ CON ARREPENTIMIENTO

DAVID WILKERSON
La iglesia como la conocemos hoy comenzó con arrepentimiento. Cuando Pedro predicó la cruz en Pentecostés, miles vinieron a Cristo. Esta nueva iglesia estaba hecha de un cuerpo, que consistía en todas las razas, llenas de amor los unos por los otros. Su vida corporativa estaba marcada por evangelismo, un espíritu de sacrificio, de mártires.
El maravilloso comienzo refleja las palabras de Dios a Jeremías: “Te planté de vid escogida, toda ella de buena simiente” (Jeremías 2:21). Pero las palabras que siguen del Señor describen lo que a menudo sucede con esos trabajos: “¿Cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña?” (2:21). Dios está diciendo, “Yo te planté bien. Tú eras mía, llevabas mi nombre y mi naturaleza. Pero ahora te has vuelto degenerada.”
¿Qué causó esta degeneración en la iglesia? Siempre ha sido, y continuará siendo la idolatría. Dios está hablando de idolatría cuando le dice a Jeremías, “Mi pueblo ha cambiado su gloria por lo que no aprovecha” (2:11).
La mayoría de las enseñanzas cristiana de hoy día identifican a un ídolo como cualquier cosa que se interpone entre el pueblo de Dios y él. Pero eso es una descripción parcial de lo que es idolatría.
Idolatría tiene que ver con un problema más profundo del corazón. El ídolo número uno entre el pueblo de Dios no es el adulterio, la pornografía o el alcohol. Es una lujuria mucho más poderosa. ¿Cuál es este ídolo? Es la ambición motivadora del suceso. Y también tiene una doctrina para justificarse.
La idolatría de ser un suceso describe a muchos en la casa de Dios hoy día. Estas personas son buenas, moralmente limpias, llenas de buenas obras. Pero han colocado un ídolo de ambición en sus corazones, y no se pueden apartar de él.
Dios ama bendecir a su pueblo. El quiere que sus hijos sean un suceso en todo lo que hacen honestamente. Pero ahora hay un espíritu galopante en la tierra que está apoderándose de multitudes – este es el espíritu del amor a ser reconocido y a adquirir cosas.
Un hombre mundano dijo recientemente, “Aquel que muere con la mayor cantidad de juguetes – gana.” Trágicamente, los Cristianos también están envueltos en este afán.
Qué tan lejos nos hemos desviado del evangelio de vivir a través de morir a nuestro yo, nuestro ego, y a la ambición mundana.

SIN CONTAMINACIÓN EN MEDIO DE LA MALDAD

DAVID WILKERSON
“Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de comida del rey ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligara a contaminarse” (Daniel 1:8).
La palabra contaminarse aquí sugiere “liberándose a través del repudio.” Daniel estaba diciendo en otras palabras, “¡Cualquier compromiso contra mis estándares me robará mi libertad!” Así que Daniel se propuso comer sólo legumbres y beber sólo agua por diez días. Cuando él le pidió esto al príncipe de los eunucos, él le respondió, “¡vas a costarme mi vida! Vas a lucir enfermo al final de los diez días. ¡Tus mejillas estarán sumidas y el rey seguro que lo notará! Toma – come sólo un poco de carne. Necesitas proteínas. Bebe el vino para robustecer tu sangre. ¡Come estos dulces para que te den energía!”
Yo creo que Daniel y los tres jóvenes Hebreos tenían mucho más en mente que tan sólo evitar cosas que no estaban limpias ceremonialmente. Ellos habían sido tomados cautivos junto con miles de su pueblo. Lo que vieron al llegar a Babilonia debió de haberlos asombrado en gran manera. Esta era una sociedad tan suelta, inmoral y llena de mal hablar, que la sensibilidad espiritual de estos cuatro jóvenes fue asaltada.
Así que los cuatro hicieron un compromiso. Se dijeron uno al otro, “No nos vamos a ceder. No vamos a adoptar estos estándares morales. ¡Seremos aparte, tendremos disciplina en nuestro caminar de fe!
Estos cuatro jóvenes no anduvieron predicando su estilo de vida a otros. Esto era un asunto estrictamente entre Dios y ellos.
Yo le pregunto a usted: Cuando usted está en una crisis, ¿clama usted, “Señor, dónde estás cuando te necesito?¿No estás comprometido a librarme?” Pero, y si el Señor le dijera a usted, “¿Dónde estás cuando yo necesito una voz? Yo necesito voces en estos tiempos viles, vasos puros a través de los cuales yo pueda hablar. Tú dices que quieres que venga a tu crisis – pero tú continúas siendo parte de del sistema mundial perverso. Dime, ¿estás comprometido a mis propósitos?”

DIOS NO TE DEJARÁ QUEBRAR

DAVID WILKERSON

Recuérdese que Dios sabe exactamente cuánto usted puede aguantar, y él no permitirá que usted llegue al punto de quebrarse.
Nuestro amado Padre dijo, “No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla” (1 Corintios 10:13).
La peor clase de blasfemia es pensar que Dios nos está hiriendo o haciéndonos doler, pensar que su Padre celestial es el que lo está disciplinando, que Dios piensa que usted necesita uno o dos corazones rotos para que usted esté listo para recibir sus bendiciones. ¡No es así!
Es verdad que el Señor castiga a los que ama, pero ese castigo es sólo por un tiempo y no es para herirnos. Dios no es el autor de confusión en su vida y tampoco lo es usted. El enemigo trata de herirnos a través de otros seres humanos, de la misma manera que él trató de herir a Job a través de una esposa incrédula.
Su Padre celestial lo cuida sin quitar sus ojos de usted. Cada movimiento suyo es monitoreado; cada lágrima es recogida. El siente cada dolor, y él conoce cuando usted ha sido expuesto a bastantes molestias del enemigo. El interviene y dice “¡Suficiente!” Cuando su dolor ya no lo hace acercarse a Dios, sino que comienza a reducir su vida espiritual, Dios interviene. El no permitirá que un hijo suyo que confía en él se hunda debido a mucho dolor y agonía del alma.
Dios lo levantará y lo sacará de la batalla por un tiempo, en el momento justo. El nunca permitirá que su dolor destruya su mente. El promete llegar a tiempo, para enjugar sus lágrimas y darle gozo en lugar de lágrimas. La Palabra de Dios dice, “Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría” (Salmo 30:5).

COMPROMETIDOS A SER BUSCADORES

DAVID WILKERSON

“Volví mi rostro a Dios, El Señor, buscándolo en oración y ruego… Oré a Jehová mi Dios e hice confesión… Aún estaba hablando, orando y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel…” (Daniel 9:3, 4 y 20). ¡Estos eran hombres que oraban!
Vea usted, el primer compromiso que habían hecho – vivir una vida apartada – tenía que ser respaldado por un segundo compromiso, que es ser buscadores de Dios. Verdaderamente, es imposible vivir una vida santa sin pasar mucho tiempo de rodillas, buscando a Dios para tener el poder y la autoridad de vivir tal vida.
No se equivoque – orar fielmente no lo mantendrá fuera de la crisis. Por el contrario, tal vez lo llevará al horno de fuego y al foso de los leones. Pero la oración lo preparará para enfrentarlo todo con confianza – ¡para llegar a ser un sacrificio vivo por el bien de Jesús!
El orar llevó a Daniel al foso de los leones. Y esta prueba vino muchos años después de la prueba de los jóvenes Hebreos – ¡cuando Daniel estaba en sus ochenta años! Tal vez esto lo haga a usted temeroso, si usted se pregunta cuánto tiempo pasará hasta que usted deje de tener crisis. Tal vez usted pensaba que después de cierto número de años en el Señor, que usted ya habría aprendido todos sus “exámenes” importantes. Pero, aquí Dios está permitiendo que uno de guerreros de oración más grandes – un hombre con un espíritu quieto y tierno – ¡enfrente la crisis de su vida después de décadas de intercesión fiel!
Amado, las pruebas terminan sólo cuando Jesús retorna – ¡o cuando usted muere en Cristo! Es por esto que la oración es tan importante. Usted puede hacer un compromiso de vivir una vida sin contaminación – pero el compromiso es imposible de cumplir, sin tener un compromiso de buscar a Dios.

USTED SOBREVIVIRÁ

DAVID WILKERSON

Felicidad no significa vivir sin dolor o heridas – no es así. La verdadera felicidad es aprender a vivir un día a la vez, a pesar de la pena y del dolor. Es aprender a regocijarse en el Señor, sin importar lo que ha acontecido en el pasado.
Usted puede sentirse rechazado y abandonado. Su fe puede que esté débil y usted puede pensar que ya ha perdido la batalla. Tristeza, lágrimas, dolor y soledad pueden engullirlo a veces, pero Dios está todavía en el trono. ¡El todavía es Dios!
Convénzase a sí mismo que usted sobrevivirá. Usted saldrá de todo eso y, ya sea que viva o que muera, usted le pertenece al Señor. La vida continúa y usted se sorprenderá de todo lo que puede aguantar con la ayuda de Dios.
Usted no puede ayudarse a sí mismo ni parar el dolor. Pero nuestro Señor bendito vendrá a usted. Él pondrá sus amorosas manos debajo de usted y lo levantará para que nuevamente usted se siente en lugares celestiales. Él lo librará del miedo de morir y le revelará su amor eterno a usted.
¡Mire hacia arriba! Anímese en el Señor. Cuando la niebla lo envuelva y no pueda ver la salida para su problema, descanse en los brazos de Jesús y simplemente confíe en él. ¡Él tiene que hacerlo todo! Él quiere su fe y su confianza. Él quiere que usted clame audiblemente, “¡Jesús me ama! ¡Él está conmigo! ¡Él no me fallará! ¡Él lo está resolviendo todo, ahora mismo!
¡No seré abatido! ¡No seré derrotado! ¡No seré una víctima de Satanás! No perderé mi mente o mi dirección. ¡Dios está de mi lado! ¡Yo lo amo y él me ama!”
La clave de todo es la fe. Y la fe descansa en esta verdad absoluta: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará…” (Isaías 54:17).

¿SE HA SENTIDO COMO QUE QUIERE RENDIRSE ÚLTIMAMENTE?

DAVID WILKERSON

Un número de ministros me han escrito para expresarme su preocupación de los muchos feligreses que simplemente se están rindiendo. “Cristianos buenos y honestos están tan agobiados con culpabilidad y condenación que causa desesperación. Cuando no pueden vivir de acuerdo a sus expectaciones, cuando caen de vuelta en pecado, ellos deciden rendirse…”
Un número creciente de Cristianos están al punto de quiebre. Unos cuantos Cristianos no se atreverían a entretener pensamientos de abandonar su amor por Jesús, pero en desesperación ellos consideran rendirse y ya no seguir tratando.
Algunos ministerios hoy día continuamente predican sólo un mensaje positivo. Según ellos, cada Cristiano está recibiendo milagros, cada uno está recibiendo respuestas instantáneas a sus oraciones; cada uno está sintiéndose bien, viviendo bien, y todo el mundo está resplandeciente y rosado. Me encanta escuchar esa clase de prédica porque yo realmente deseo todas esas cosas buenas y saludables para el pueblo de Dios. Pero las cosas no son así para un gran número de Cristianos muy honestos y sinceros.
Por eso nuestros jóvenes se rinden derrotados. No pueden vivir de acuerdo a la imagen, creada por la religión, de un Cristiano sin problemas, rico, exitoso, siempre pensando positivamente. Su mundo no es así de ideal; ellos viven con corazones rotos, crisis cada hora, y con problemas familiares.
Pablo habló sobre los problemas: “…tribulación que nos sobrevino…fuimos abrumados en gran manera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida” (ver 2 Corintios 1:8).
Pensamientos positivos no harán que estos problemas desaparezcan y “confesar” que estos problemas no existen realmente, no cambian nada. ¿Cuál es la cura? Hay dos absolutos que me han traído gran alivio y ayuda.
• Dios me ama. Él es un Padre amoroso que sólo quiere levantarnos de nuestras debilidades.
• Es mi fe lo que lo complace más. El quiere que yo confíe en él.

CRISTO TE AMA

BURBUJAS DE BENDICIONES

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